El caso de Miguel Ángel N “EL ANIMAL” quien lleva casi seis meses en prisión preventiva en el Centro de Reinserción Social San Miguel. Medio año privado de la libertad para quien durante años se movió como un actor relevante del entorno empresarial. El contraste no es simbólico: es el resultado de una falta de visión y conciliación.

La gasolina que impulsa a Miguel Angel N. alias “El Animal” a seguir en esta posición, incluso desde la cárcel, es la ambición de quedarse con el control total de una empresa que no solo es relevante en Puebla, sino en el sector avícola a nivel nacional. El consenso rompe la narrativa de confrontación total: del otro lado (el del sobrino), no hay una intención de destruir, sino de obtener el reconocimiento de una sociedad que legalmente corresponde.

En estos tiempos de Semana Santa que son de reflexión, carece de todo sentido para “El Animal” a quien no le ha importado su familia, no hay cabeza, no hay voluntad, no hay decisión ni resolución de problemas y conflictos, el poder y el control de una empresa, lo ciegan de una forma que se vuelve hostil para él mismo.

La realidad es simple, dura y sin matices: Miguel Ángel N “El Animal” no sigue en San Miguel solo por el proceso. Sigue ahí porque no se ha tomado la decisión de terminarlo y los caprichos tienen costo.